Creación De Empresas – ¿Cuando Debo Saltar?

991217_man_jump_with_portfolioPor: Dennis H. Lewis

¿Debo dejar mi trabajo y lanzarme al vacío?  ¿Cuando debo empezar?

Casi estás convencido.  Estas seguro que tu concepto de empresa es viable y has estado preparando el camino.  Pero tienes dudas y miedos.

En primer lugar, debes saber que tus inquietudes son sanos y comunes.

Hacer las cosas en su tiempo es importante y llegar tarde puede ser desastroso.  Dicho eso, lanzarte sin estar preparado tampoco es aconsejable.

Para identificar el momento adecuado, considera las siguientes preguntas:

¿Cuales son tus actuales obligaciones?  ¿Tienes hijos? ¿Una hipoteca? ¿Cuanto dinero necesitas para vivir?  El aspecto económico no puede ignorarse.  Lo más probable es que tu nueva empresa no genere ingresos suficientes durante los primeros meses para cubrir todos tus gastos personales.  ¿Mientras tanto con que recursos dispones?

¿Cuentas ya con algunos clientes?  Para mi, el mejor momento para iniciar un nuevo proyecto es casi siempre cuando tenga clientes reales dispuestos a pagar por mis servicios.  Aunque sean solo uno o dos, este apoyo da sustancia y fortaleza a una situación difícil.

Obviamente, si piensas abrir un local comercial, será necesario más preparación que una empresa de servicios o consultoría.  ¿Has calculado toda la inversión inicial que tendrás que hacer? ¿Este plan de inversiones está contrastado con alguien de confianza QUE TIENE EXPERIENCIA?

¿Has creado un modelo económico de tu negocio?  En general, no aconsejo esforzarse mucho planeando el futuro, porque la realidad del futuro raras veces coincide con la simulación que hemos prefabricado.  Sin embargo, ante una nueva iniciativa, es un ejercicio positivo.

No se trata de acertar con los números reales, sino de convertir tu plan en números.  Mira.  Los negocios son altamente numéricos.  A final del día, los ingresos han de superar los gastos y eso se mide con números fríos y absolutos.  Un empresario tiene que aprender a convertir “sensaciones” en realidades concretas.

Cuando hayas terminado tu modelo, divide tu previsión de ingresos por dos.  ¿Podrías aguantar una situación así?  Si la respuesta es “imposible”, entonces quizás no sea todavía el momento para dar el salto.  La bestia negra de toda empresa joven es la tesorería.

Y por último debes evaluarte a ti mismo.  Antes de dar el gran paso, el motor de tu empresa (tu) debe estar totalmente a punto.  Por delante quedan meses y meses de esfuerzo subido a un andamio pintando tu propia Capilla Sixtina.  Miguel Angel, nos dio a todos una gran lección sobre el camino a la excelencia.  Es cierto que fue genio.  Pero más importante tuvo la valentía, arrojo y entrega necesario para convertir su visión en realidad.  Nada pudo con su determinación y allí está su obra para contemplar.

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